NOTA DEL AUTOR

NOTA

En ningún caso nos responsabilizamos de las decisiones que pueda tomar cualquier lector, aunque se haya inspirado en los contenidos de este blog. Las decisiones que tomen los lectores serán enteramente suyas, así como los perjuicios y beneficios que se desprendan de sus actuaciones.




lunes, 4 de abril de 2011

EL PEQUEÑO INVERSOR

Ultimamente se ha publicado un libro sobre la bolsa titulado El pequeño inversor. Su autor es Miquel Sentandreu y la publicación se ha llevado a cabo en "Obrapropia.com"

A continuación publicamos la introducción que figura en la pagina 11 del libro, con el fin de que podais haceros una idea de su filosofía y contenidos.

INTRODUCCIÓN (El pequeño inversor, pagina 11)
Los pequeños inversores nos estrenamos en la bolsa a ciegas, la inmensa mayoría cuando compramos las primeras acciones no conocíamos nada o casi nada de los mercados de valores.

A menudo las experiencias de los pequeños inversores han sido amargas y descorazonadoras, un camino de grandes ansiedades y pequeñas euforias, miedos infundados y pánicos vertiginosos que nos han llevado en más de una ocasión a tomar decisiones precipitadas que no reportaron ningún beneficio para nuestro bolsillo ni para nuestra estabilidad mental.

El pequeño inversor se ve con frecuencia perdido en un mar de informaciones contradictorias, donde no parece vislumbrarse ningún horizonte hacia donde dirigirse, ninguna referencia que nos indique en que punto nos encontramos, nada que nos muestre que dirección tomar para llegar a buen puerto.

Este libro es el resultado de años de observación y estudio de un pequeño inversor, interesado en disponer de una metodología sencilla y objetiva que nos permita en cada momento tener criterios suficientes para saber si las acciones de la bolsa, cada uno de los valores que la componen, presentan precios caros o baratos y poder así actuar en consecuencia.

Lo que me ha impulsado a realizar este trabajo, ha sido el afán por disponer de un método de inversión que reduzca al máximo la inseguridad y la ansiedad del pequeño inversor, para que la inversión no resulte un calvario de riesgos y obstáculos insalvables.

Lo que se pretende con este libro es mostrar una dinámica de inversión que sea como un entretenimiento, un entretenimiento lucrativo que nos permita ganar dinero y a la vez pasarlo bien.

Mi formación es de técnico en Salud, llevo 25 años trabajando en Salud Pública, los últimos 18 en un servicio de vigilancia epidemiológica, que me ha dado la oportunidad de mirar y ver un poco más allá de lo evidente. Una parte importante de mi trabajo consiste en rastrear las enfermedades que se producen entre los 200.000 habitantes del departamento donde trabajo, con el fin de saber de que enferma la gente y establecer patrones de morbilidad que nos permitan conocer el grado de salud de la población para tomar las medidas sanitarias más adecuadas.

Registramos diariamente el número de casos para cada enfermedad y calculamos tasas e índices epidémicos, con el fin de saber si en el presente nos encontramos con una frecuencia de casos por encima o por debajo de lo que cabría esperar como normal. Para saber si la situación actual es mejor, igual o peor que en el pasado. Para ello utilizamos series temporales y comparamos los datos actuales con lo ocurrido en periodos anteriores.

Una vez realizados los cálculos pertinentes, siempre me llama la atención, incluso me produce una cierta emoción, observar como aparece la luz y lo vemos todo un poco más claro y objetivo. Podemos sacar conclusiones de cada enfermedad y entre muchas otras informaciones sabremos si el número de casos y las tasas están por debajo de lo que podríamos considerar normal, o dentro de lo que cabría esperar, o por encima de lo que sería previsible, o muy por encima de lo normal.

Ante estas situaciones he podido constatar que las sensaciones, las creencias y las convicciones de la gente, a menudo se alejan mucho de la realidad.

Con frecuencia he oído en la calle que hay muchos enfermos de una determinada enfermedad cuando en realidad apenas existen casos. He visto personas angustiadas ante el temor a padecer una enfermedad casi inexistente, y también he visto multitud de personas, a veces las mismas que en el caso anterior, que hacían caso omiso a las advertencias frente a posibles enfermedades o peligros para la salud que se dan con mayor frecuencia y de manera contundente.

Todo esto me hace pensar que la percepción de la realidad que nos rodea siempre presenta un alto grado de subjetividad, que nuestras convicciones, y también nuestras decisiones, dependen más de lo que consideramos cierto que de la realidad misma que no reconocemos. A veces desconocemos la realidad porque es compleja y difícil de interpretar, pero otras veces la realidad es clara y evidente, y aún así nos obstinamos en hacer una lectura distorsionada, aunque no nos reporte ningún beneficio.

La percepción totalmente objetiva de la realidad es un ideal inalcanzable, porque la realidad depende siempre de una multitud de factores tan inmensa y cambiante que no hay mente humana que pueda abarcarla en su totalidad.

Pero lo que si podemos hacer es conseguir mayores grados de objetividad que pueden resultarnos realmente útiles.

Después de algunas experiencias en bolsa, poco gratificantes, se me ocurrió que tal vez podría aplicar los métodos de la vigilancia epidemiológica a la evolución de los valores bursátiles. En lugar de analizar la evolución del número de casos para cada enfermedad, podría estudiar la evolución de los precios para cada valor de la bolsa. En lugar de vigilar si una enfermedad presenta más o menos casos de lo que cabría esperar, podría vigilar si un valor presenta un precio más caro o más barato de lo que cabría esperar.

Pronto pude ver que aquello tenía sentido, pero también me di cuenta de que no era tan fácil como sustituir enfermedades por valores y número de casos por precios. Aunque se trata de dos campos con ciertas similitudes en cuanto a las fluctuaciones a lo largo del tiempo, hay que adaptar la metodología a la dinámica de los precios y calibrarla con cuidado, establecer nuevos índices y proporciones que se adapten y definan, con la mayor exactitud posible, el comportamiento de los precios, con el fin de conocer la realidad de la bolsa de una forma clara y objetiva.

La vigilancia de precios tiene como finalidad determinar en un momento dado si un valor es caro o barato, y en que grado lo es, para tomar las decisiones de compra o venta más oportunas.

En los cuatro últimos años de trabajo, he afinado el sistema de vigilancia de precios y la selección de valores a comprar o vender, hasta un nivel que considero de utilidad para los posibles inversores que puedan estar interesados en la lectura de los contenidos este libro. Por lo que decidí publicarlo y ofrecer a los inversores, especialmente a los pequeños inversores, una herramienta que les ayude a afrontar el complejo mundo de la inversión en bolsa con serenidad y sosiego.
http://www.obrapropia.com/Obras/352/EL-PEQUENYO-INVERSOR

Si pulsa en el enlace, podra acceder a las 15 primera páginas del libro y consultar créditos, índice de contenidos e introducción.